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Quien sólo ha aprendido técnicas de competencia pero no la esencia misma del Karate, cuando pase el tiempo y mire hacia atrás, verá que sólo ha sido un entrenador deportivo que hace ganar o perder campeonatos a sus alumnos, pero nunca un Sensei.

Un Sensei debe mirar a sus alumnos como si fueran sus hijos e hijas, guiándolos permanentemente. Él influye en aspectos tan diversos como la formación de su carácter, su físico y sus metas en la vida, es por ello que debe procurar estar siempre por encima de todos sus alumnos, no sólo en el plano técnico, sino como persona. Ésta es la gran responsabilidad de su Arte.


Un buen Sensei, siembra ilusiones y ayuda a hacer realidad los sueños más difíciles, no oculta sus fracasos para que sus alumnos no los cometan.

Los alumnos vienen a él para aprender. Su formacion de karateka o "camino de vida" les mostrará opciones distintas; vienen a escuchar consejos, a contar problemas.

El Sensei debe ser un ejemplo de sencillez, de humildad y sinceridad. Sus relaciones con todos sus alumnos tienen que ser, por encima de todo, objetivas y bien definidas, y deben ir en búsqueda del bien común de todo el grupo por encima de los logros deportivos.

Un Sensei debe primero a corregirse a sí mismo antes de hacerlo con otros, debe mostrar madurez, disciplina, moderación y sabiduría.

A veces un alumno busca la perfección de las técnicas sólo por vanidad personal o porque piensa que el ser campeón de kata o kumite lo hace mejor a que los demás. Es tarea del Sensei hacerle comprender ese error.

Sin disciplina no hay orden y sin orden no hay aprendizaje, el respeto nace del respeto mutuo. Los alumnos no deben decir groserías. Deben rechazar lo vulgar y ordinario.

El Sensei debe estimular la ayuda entre sus alumnos y no la competencia ni la envidia. Todos los alumnos son iguales, inclusive los que pierden en la primera pelea.

El alumno mira al Sensei permanentemente como ejemplo. Su técnica, su esfuerzo, su habilidad, su carácter, su justicia y hasta sus ademanes son imitados.

Su tarea es destacar las cualidades de cada alumno tanto en el deporte como en su vida personal y su comportamiento en la sociedad. 

El Sensei siempre será exigente pero demostrará que no es imposible lo que se desea alcanzar.

La virtud buscada por todo Samurai era el control de las emociones. Nunca un alumno debe ver a su Sensei descontrolado.

Un Sensei debe fomentar la enseñanza recíproca entre los alumnos

Un Sensei lo es en el Dojo y fuera de él. El alumno contará con su apoyo en cualquier momento. Un verdadero Sensei tiene su dojo todo el día y en todas partes, por eso es un maestro de la vida y no sólo de una determinada técnica o un arte marcial.


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